23/03/2020
El ICN2 y el CReSA a la vanguardia contra la COVID-19
El ICN2 y el CReSA a la vanguardia contra la COVID-19
Si se puede extraer una primera lección de la epidemia de COVID-19 a la que nos enfrentamos, es que la investigación es crucial para proporcionar los conocimientos científicos que los gobiernos precisan y las soluciones para tratar o prevenir la enfermedad.
En ese contexto, dos centros de investigación del campus de la UAB, nuestro vecino y socio, están a la vanguardia de este gran reto: el Institut Català de Nanociència i Nanotecnologia (ICN2) y el Centre de Recerca en Sanitat Animal (CReSA).
17 proyectos de investigación han sido otorgados este mes por la Comisión Europea a través de una convocatoria especial dirigida a centrar el trabajo de investigación en el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad COVID-19 causada por el coronavirus SARS-CoV-2, y uno de ellos está liderado por el ICN2. Este proyecto, llamado CONVAT, tiene como objetivo diagnosticar la enfermedad en 30 minutos directamente a partir de la muestra de un paciente.
CONVAT está dirigido y coordinado por Laura M. Lechuga, profesora de investigación del CSIC en el ICN2. El dispositivo que se desarrollará se basa en biosensores ópticos con nanotecnología; además del diagnóstico de la COVID-19, también permitirá el análisis de diferentes tipos de coronavirus presentes en animales reservorio, como los murciélagos, para monitorizar la evolución de estos virus y prevenir futuros brotes en humanos. El proyecto tiene una duración de dos años, sin embargo, dado que se basa en conocimientos previos, se espera que los resultados se obtengan en menos de un año.
En relación al CReSA del Instituto de Tecnología e Investigación Agroalimentaria (IRTA), su línea de investigación sobre coronavirus ha empezado a trabajar con científicos del National Laboratory of Galveston y del University of Texas Medical Center de los EE.UU para obtener más información sobre el origen y la evolución de la enfermedad.
Pocos días después del nuevo brote de coronavirus de Wuhan, varios centros de investigación de todo el mundo identificaron y publicaron la secuencia del gen del virus. Con esta información, los investigadores del CReSA con sus colegas han identificado la proteína diana y su región específica que sería clave para trabajar en una posible vacuna. El siguiente paso, después de este estudio ya publicado, es verificar la efectividad de estas moléculas en el laboratorio para determinar si serían buenas candidatas para una vacuna.
¡Enhorabuena y suerte!
En ese contexto, dos centros de investigación del campus de la UAB, nuestro vecino y socio, están a la vanguardia de este gran reto: el Institut Català de Nanociència i Nanotecnologia (ICN2) y el Centre de Recerca en Sanitat Animal (CReSA).
17 proyectos de investigación han sido otorgados este mes por la Comisión Europea a través de una convocatoria especial dirigida a centrar el trabajo de investigación en el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad COVID-19 causada por el coronavirus SARS-CoV-2, y uno de ellos está liderado por el ICN2. Este proyecto, llamado CONVAT, tiene como objetivo diagnosticar la enfermedad en 30 minutos directamente a partir de la muestra de un paciente.
CONVAT está dirigido y coordinado por Laura M. Lechuga, profesora de investigación del CSIC en el ICN2. El dispositivo que se desarrollará se basa en biosensores ópticos con nanotecnología; además del diagnóstico de la COVID-19, también permitirá el análisis de diferentes tipos de coronavirus presentes en animales reservorio, como los murciélagos, para monitorizar la evolución de estos virus y prevenir futuros brotes en humanos. El proyecto tiene una duración de dos años, sin embargo, dado que se basa en conocimientos previos, se espera que los resultados se obtengan en menos de un año.
En relación al CReSA del Instituto de Tecnología e Investigación Agroalimentaria (IRTA), su línea de investigación sobre coronavirus ha empezado a trabajar con científicos del National Laboratory of Galveston y del University of Texas Medical Center de los EE.UU para obtener más información sobre el origen y la evolución de la enfermedad.
Pocos días después del nuevo brote de coronavirus de Wuhan, varios centros de investigación de todo el mundo identificaron y publicaron la secuencia del gen del virus. Con esta información, los investigadores del CReSA con sus colegas han identificado la proteína diana y su región específica que sería clave para trabajar en una posible vacuna. El siguiente paso, después de este estudio ya publicado, es verificar la efectividad de estas moléculas en el laboratorio para determinar si serían buenas candidatas para una vacuna.
¡Enhorabuena y suerte!
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